Ese oscuro objeto de diseño III

marzo 11, 2015

Sé que desde que hemos empezado esta serie ya no veis las películas y las series de la misma manera, pero debemos continuar desvelando los nombres propios y los autores del mobiliario favorito de los decoradores de interiores Para esta tercera entrega de audiovisual y diseño añadimos otro asiento, pero metemos también por fin una lámpara. El par de piezas que nos ocupa, además de ser especialmente recurrentes, también llaman la atención por ser, digamos, irreemplazables como concepto. No hay mejor silla de interrogatorio y tampoco mejor lámpara curva. Ya sabes, en cuanto lo veas no podrás dejar de verlo. Hoy nos toca hablar, respectivamente, de la Emeco 1006 Chair y de la Flos Arco.

Emeco 1006 Chair

La Emeco 1006 Chair o Navy Chair como también es conocida, no sólo parece un asiento militar, es que en su origen también lo es. La Marina de los Estados Unidos necesitaba en 1944 y de cara a su intervención en la Segunda Guerra Mundial una silla para uso en buques de guerra, y a Witton C “Bud” Dinges le encomendaron fabricar un asiento que resistiera no sólo el impacto del agua, la sal y la brusquedad de los soldados sino que fuera también”capaz de resistir posibles explosiones de torpedos”. Pero este diseñador fue más allá. Como debía ser sólida pero ligera, el material elegido fue el aluminio, y después de someterse a la presión de más de 750 kilos de peso y, según dice la leyenda, a la prueba de ser tirada desde un sexto piso, se consideró que esta silla de doce piezas diseñada por Dinges en cooperación con los fabricantes de aluminio de Alcoa había superado con creces lo exigido.

La guerra terminó con la derrota del Eje, pero no con las miles de sillas creadas para la contienda, que aún a día de hoy se mantienen en perfecto estado y pueden encontrarse subastadas cada cierto tiempo. Las 1006 de Emeco (la Electrical Machine and Equipment Company fundada en 1944 por Dinges) vienen con una garantía de duración de por vida. El interés de Dinges era ir contra el reciclaje, creando piezas que resistiesen el mal uso, la corrosión propia del paso del tiempo y las modas, así que podríamos considerarle no sólo un diseñador inteligente, sino también un ecologista. Así, este icono del diseño utilitario estadounidense ha seguido en activo gracias a su sencillez y frialdad y siendo, como vemos en las películas, el must definitivo para tu secuestro en una sórdida nave del extrarradio o para sentar en la sala de interrogatorios a peligrosos criminales. Aunque bueno, en realidad luego también aparecen en los pisos de soltero de intelectuales de Los Ángeles o en las casas de las protagonistas de Sexo en Nueva York. Esta espartana silla se fabricó masivamente para ocupar prisiones estatales, hospitales y oficinas gubernalmentales, así que como es evidente no tuvo mucho éxito como elección decorativa para los hogares estadounidenses. Pero tras un proceso de conversión en un bien de lujo para un nicho reducido, Emeco encontró el volumen de ventas que necesitaba para mantenerse en el mercado. En el siguiente video, los 77 pasos artesanales con los que se confeccionaba la 1006 Chair:

Flos Arco Lamp

Tres hermanos, Livio, Pier y Achille, son los italianos Castiglioni que marcaron el antes y el después del diseño nacional de mitad de siglo. Influenciaron a las siguientes generaciones a través de sus enseñanzas en la universidad (tanto en la Politécnica de Milán como la de Torino en las ramas de diseño industrial, interiorismo y arquitectura), pero si han trascendido por algo ha sido por su enorme legado en el campo del diseño industrial, donde se ganarían múltiples premios nacionales, como el Compasso d’Oro, el Gran Premio de la Trienal de Milán y el reconocimiento internacional, estando sus obras expuestas en multitud de museos por todo el mundo. Hijos del escultor Giannino Castiglioni, desarrollaron un diseño artístico cuyo lenguaje se basaba en el racionalismo de formas escultóricas y estéticas agradables, pero cuyas premisas, lejos de las de otros muchos coetáneos del ramo, eran suavizadas con un entusiasmo por la diversión y el humor irónico. Era así más sencillo defender el readymade de los objetos cotidianos, que sobresalían por lo radical y lo estilizado, pero también la idea del “diseño como instrumento para introducir más humor en nuestras vidas”, una de las premisas del trabajo defendidas por el hermano Achille y que se trasmite en muchas de sus hechizantes obras. A su “expresionismo racional” les debemos, por ejemplo, el interruptor plano que tenemos en todas las lámparas de mesita, pero también cosas tan simpáticas como el taburete Mezzadro, el tubo de luz que es la lámpara Boalum o el pareidólico tocadiscos con altavoces para Brionvega. No es atrevido decir que, sin sus creaciones, al diseño del siglo XX le habría faltado una valiosa ración de sutil y original bufonada.

Pero no hablaremos aquí de estos divertidos objetos, sino de su joya de la corona: la lámpara Arco de 1962. La idea de los hermanos Pier y Achille era lograr una fuente de luz para una mesa de comedor con el deseado efecto de iluminación colgante, sin necesidad de tener que instalar la lámpara en el techo sino pudiendo desplazarla a voluntad a cualquier lugar que necesite el usuario. De este problema se dedujo la solución ya asumida de crear una base muy robusta (un bloque de mármol de 65 kilos) de la que florezca un arco metálico que simule a una farola doblegada por el peso, colocando la mampara a suficiente distancia de la base (unos dos metros, pero es adaptable) como para iluminar sin estorbar a los comensales y proyectando la luz desde arriba. De las muchas lámparas hechas por los hermanos la que más juego ha dado a los interiores a lo largo de la historia ha demostrado ser esta Arco, y su importancia no se limitó a su diseño, sino que se convirtió, a partir de una resolución judicial del Tribunal de Milán en 2007, en el primer diseño industrial que recibía una protección de derechos de autor. Lo llamaron el Caso Flos-Semeraro, ya que la marca Semeraro comercializaba en China un producto idéntico al diseño que la casa Flos producía, pero llamado Fluida, y aunque ganaron la batalla y modificaron la ley no sirvió de mucho para la casa de diseño (el diseño original, por su año de creación, paso a ser de dominio público), pero desde luego fue un caso sin precedentes en la legislación de productos de diseño industrial. La compañía Flos nació el mismo año en que se diseñó la Arco, y se viene haciendo cargo desde entonces de la comercialización de varias de las lámparas del trío, como la Luminator o la Snoopy.

Emeco 1006 Chair

Dexter vuelve a aparecer en esta sección, esta vez con las clásicas Navy Chair que toda buena sala de interrogatorios debería tener.

En la muy espantosa y freudiana Secretos Compartidos Uma Thurman es una intelectual cougar newyorkina. Probablemente por eso tiene unas Emeco 1006 Chair en su cocina, aunque estas sean, como podemos ver, de imitación.

Ley y Orden y Navy Chairs, por supuesto.

Que el sospechoso de un crimen sea un androide como en Yo, Robot no le exime de sentarse en una Navy Chair cuando se enfrente a las preguntas del Estado.

Hasta en la última temporada de House of Cards hemos podido ver alguna, pero su espacio elegido ha sido… ¡un gimnasio!

Flos Arco Lamp

Un trabajo en Italia, de 1969, es tan imperecedera como la Flos Arco Lamp.

Robin Wright tiene en su casa de El Congreso algunos bonitos muebles, entre ellos nuestra lámpara.

Tony Stark supo contratar a un buen decorador de interiores para la casa que nos enseñó en Iron Man.

¿Alguien se acuerda de El caso Slevin?

Men in Black: lo paranormal no está reñido con el estilo.

Por supuesto que Roger Sterling iba a poner una Flos Arco en su plateado despacho para la quinta temporada de Mad Men.

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